Si hiciésemos la pregunta ¿alguna vez has deseado desaparecer de la tierra al menos 4 días? apuesto a que el 80% de las personas respondería que sí, y el otro 20% respondería que le hubiese gustado desaparecer por lo menos un mes. Desaparecer. Necesito desaparecer, desconectar, que nadie me vea, que nadie me escuche. Desaparecer para saber quienes son los que me buscarían, y quienes los que pasarían completamente del tema, muchas veces así nos daríamos cuenta de quien nos quiere de verdad, no solo para el rato de aburrimiento. Quién nos quiere de veras, quien sí lo daría todo por nosotros, y quien daría solo el poquito que le sobra. Saber cuántas personas se pasarían esos días buscándonos y quien se cansaría a los primeros 20 minutos. Seguramente nos sorprenderíamos, muchas veces de quien menos esperas recibes demasiado; y de quien de verdad esperas recibir, solo te da palos. Palos con los que encender tu propia hoguera, bien para quemarte, bien para no morirte de frío y en soledad. Sí desaparecer, desaparecer, no sólo para descubrir a los demás, sino para descubrirte a ti mismo, para ver de verdad lo que sientes, para ver de verdad qué es lo que quieres. Desconectar, resetear, cuando uno está saturado, y no le coge nada más en la cabeza, cuando todo lo que entra, entra sin ser comprendido sólo para hacer bulto. Desaparecer. Quizá incluso para siempre. Simplemente desaparecer. Que me trague la tierra por algún agujero, y luego si quiere que me escupa otra vez al mundo, o me deje allí encerrada, escondida, a salvo de todo. ¿Cuántas veces no hemos deseado eso? Pues venga... ¿Quién se apunta a desaparecer? 1hora... 2horas... 3horas...
... lo siento, creo que aun te quiero demasiado**
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