viernes, 11 de octubre de 2013

En mi corazón...

Recuerdo el teléfono sonar. Aquella llamada. Minutos después y sin más explicación que la de un llanto incontrolado, comencé el camino con la única compañía de mi sombra, aquella me hacia sentir más pequeña que de constumbre. Quería creer que se trataba de una pesadilla de la cual no podía despertar. Aquella escena me resultaba violenta. Salí de aquel sitio como pude, comenzando a admitir la realidad. Ya no estabas. Los días no se me hacían fáciles, sólo quería volver a abrazarte. No tuve tiempo de despedirme. No sabía que te irías sin avisar. A pesar de la distancia que nos separa, no hay un día que no me acuerde de tí, de tu mirada, de tu risa y de tu reclamo de besos. Porque te echo de menos, más que al respirar, en cada alegría, en cada anécdota, en mi sueño y en mi realidad.

Estabas de una manera tan especial, que al no estar, aún estás más.

Te mando todo mi amor (allí donde estés)...